Respiración bucal en el niño: un signo de alerta.

28.01.2020

El síndrome del respirador bucal es el conjunto de signos y síntomas ante la alteración patológica de la función nasorrespiratoria.

La respiración bucal suele estar ocasionada por una obstrucción en las vías respiratorias (vegetaciones, amigdalitis, desviaciones del tabique nasal, etc.), anquiloglosia, rinitis alérgica o congestión nasal habitual. Dichas obstrucciones provocan una dificultad e incomodidad a la hora de respirar por la nariz, de modo que el niño recurre a la vía bucal para tomar aire. Este hábito se memoriza y pasa a ser el patrón respiratorio automático del niño.

Está comprobado que el hábito de la respiración bucal ocasiona perjuicios al ser humano, que pueden ser visibles como asimetrías faciales y problemas posturales, o menos llamativos como alteraciones en la oclusión dental.

En relación al ámbito de la Logopedia, las alteraciones se producen de la siguiente manera. Al abrir la boca para respirar, la lengua no se apoya en el paladar como sucede en la respiración nasal, sino que se queda plana en el suelo de la boca. De este modo, se altera el crecimiento y desarrollo del paladar y da lugar a un paladar y fosas nasales estrechos. Esto tendrá consecuencias como las siguientes:

- Alteraciones del tono muscular de labios y mejillas, labio superior corto y mentón retraído

- Alteraciones en la distribución dental, originando apiñamiento de dientes

- Paladar ojival

- Tabique nasal desviado y narinas estrechas

- Congestión nasal

- Respiración ruidosa y ronquidos

- Sequedad de boca, halitosis y mayor incidencia de caries, ya que el aire entra directamente por la boca, sin ser purificado como sucede en la entrada a través de las vías nasales

- Tos seca frecuente

- Infecciones frecuentes de las vías altas respiratorias, gingivitis, periodontitis

- Otitis y trastornos de la audición

- Disfonía, voz ronca o nasalizada

- Babeo

- Deglución atípica

- Labios secos y agrietados

- Alteraciones del habla generadas por la modificación del tono muscular de la musculatura orofacial y la alteración en la mordida

- Alteraciones digestivas causadas por una deficiente masticación

- Modificaciones en la postura corporal

Cuando un niño es respirador bucal, será necesario acudir a un pediatra para detectar el origen orgánico del problema, y a un logopeda que llevará a cabo una terapia respiratoria para modificar el patrón de respiración y transformarlo a nasal, y una terapia miofuncional orofacial para corregir el desequilibrio muscular originado por el mal hábito, resolviendo así dificultades relacionadas con la deglución, la masticación y el habla.


Marta de Rioja. Logopeda.