¿Cómo alimentar a un anciano con problemas de deglución?

20.12.2019

Definimos disfagia como una dificultad en la deglución: una complicación o incomodidad a la hora de mover el bolo alimenticio desde la boca hasta el estómago.

Este síndrome geriátrico afecta a una parte importante de la población anciana (alrededor de un 72%), a causa del deterioro fisiológico y cognitivo propio del envejecimiento, recibiendo el nombre de "presbifagia". Además, puede ser un síntoma derivado de otras enfermedades neuromusculares y neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, ELA...) o de un daño cerebral adquirido.

Todas estas pautas son recomendables cuando observemos que el paciente geriátrico presenta molestias o dificultades a la hora de deglutir líquidos o alimentos, ya que facilitaremos el proceso de alimentación e incrementaremos la seguridad del mismo. Sin embargo, es de vital importancia que un profesional experto en disfagia realice una valoración y lleve a cabo el trabajo de rehabilitación pertinente, añadiendo las maniobras, consejos y recomendaciones propias para cada caso individual.


Si detectamos dificultades a la hora de alimentarse en una persona mayor, debemos acudir a un médico especialista y a un logopeda para que se comience un tratamiento, ya que los riesgos derivados de la disfagia son tan graves como deshidratación, desnutrición e infecciones respiratorias.

Los profesionales encargados del problema instruirán a la familia y al cuidador para que la alimentación sea eficaz y segura, y pautarán los alimentos indicados en función de sus necesidades. A continuación, explicamos algunas recomendaciones generales que podremos seguir a la hora de las comidas:

  • El paciente debe encontrarse despierto, relajado y dispuesto a comenzar a comer. Si es capaz de alimentarse por sí mismo y esto no intercede en la seguridad de la deglución, permitiremos que mantenga toda la independencia posible.
  • Trataremos de que el lugar donde se lleva a cabo la alimentación sea un espacio sin distracciones: estímulos sonoros mínimos, sin presencia de otras personas, un lugar tranquilo.
  • El paciente ha de mantener una postura adecuada (se encontrará a 70-90º) para favorecer la entrada del alimento y evitar posiciones que faciliten el paso del alimento hacia la vía aérea, tanto si se encuentra sentado como si es un paciente encamado (en este caso, nos ayudaremos de una cama reclinable, o de cojines y almohadas, para garantizar este ángulo).
  • El cuidador que lleve a cabo el proceso de alimentación o de ayuda también deberá seguir ciertas pautas: colocarse sentado, algo más abajo que el paciente si es posible, ya que si se encuentra de pie junto al paciente, fomenta la hiperextensión cervical del mismo, provocando riesgo de atragantamiento.
  • De manera general, la postura llamada "flexión anterior", que consiste en que el paciente incline la cabeza hacia delante, acercando la barbilla al esternón, resulta muy útil a la hora de cerrar la epiglotis y forzar el cierre a la vía aérea, protegiendo la misma.
Todas estas pautas son recomendables cuando observemos que el paciente geriátrico presenta molestias o dificultades a la hora de deglutir líquidos o alimentos, ya que facilitaremos el proceso de alimentación e incrementaremos la seguridad del mismo. Sin embargo, es de vital importancia que un profesional experto en disfagia realice una valoración y lleve a cabo el trabajo de rehabilitación pertinente, añadiendo las maniobras, consejos y recomendaciones propias para cada caso individual.


M. de R.